lunes, 6 de octubre de 2014


María Elena Vásquez Lamadrid

 

Soy la última de tres hermanos y la penúltima de 50 nietos. Mi infancia fue marcada por la firmeza de mis padres, la ternura de mi abuela, el carisma de mi madrina  y la bondad de mi padrino. Quizás por ello a veces soy tierna y otras veces soy fría, algunas veces soy firme y otras veces condescendiente.  Estoy hecha por trozos de personalidades de aquellas personas que dejaron y siguen dejando huella en mí, por ello  no tengo una sola palabra que me defina y ello me agrada.

Estoy agradecida por la familia que tengo, padres y hermanos ejemplares, primos divertidos, tíos generosos.

No soy una persona supersticiosa, pero si tengo que elegir un número es el 5, porque nací un 5 de diciembre de 1994, fecha del cumpleaños de Walt Disney. Sin embargo, a diferencia de él mi vida no ha sido una fantasía.

Limeña de nacimiento, hace 19 años que vivo en Santa Anita . Me identifico mucho en el lugar en el que esté y al grupo al que forme parte. Un ejemplo de ello es mi colegio, estudié en el José Antonio Encinas de Santa Anita la educación inicial, primaria y secundaria. Fueron 12 maravillosos años de aprendizaje, amarguras y sonrisas. Toda una vida  llena de experiencia de maestros y amigos que hasta el día de hoy perduran en mi mente.

A mis 19 años puedo decir que estoy encaminada correctamente, aunque mi camino es incierto. Voy en el cuarto ciclo de la universidad Nacional Federico Villarreal, estudio Ciencias de la Comunicación y soy feliz por mi elección.

Tengo la tez morena, el cabello largo, ondulado  y negro. Soy delgada y de mediana estatura. Poco ágil, perezosa, definitivamente no tengo condición para deportista. Pero, soy buena haciendo barra.  Me gusta ver fútbol nacional e internacional. Mi padre y hermano me enseñaron ello.  Soy hincha de la U por ello moriré apostando a ganador.

Terca, sarcástica ,persistente, descuidada, olvidadiza  y muchas veces miedosa, no pienses mal de mí si a veces no soy muy afectuosa, no soy de las que demuestra sus sentimientos pero si valoro mucho los del resto.

Sin confesar mis secretos o problemas soy  sincera. Soy de esas personas que conservan viejas amistades pues me vuelvo cómplice con los buenos recuerdos. A dos meses de pasar a base 2 puedo decir que tengo buenos amigos y si tengo enemigos corro peligro porque no lo sé.

Por ahora pienso que el dolor más fuerte lo produce la muerte. Amo a los niños, odio a los gatos. Soy un poco torpe y a veces peco de ingenua. Estar a mi lado significa pasártela bien porque los accidentes bochornosos y anécdotas me siguen día a día.

Si de algo puedo estar segura de mí misma es  de mi lealtad y mi agradecimiento con aquellas personas que formaron mi camino, aquellas que me soportan día a día, aquellas que sin conocerlas mucho me regalaron una sonrisa y cambiaron mi perspectiva de la vida, pues muchos  me conocen y  pocos me comprenden.

Me presento en caso el título no haya quedado claro, soy  María Elena Vásquez Lamadrid, estoy tratando de escribir sobre mí misma, si tienes algunas objeción sobre lo que has leído, házmelo saber, quizás sepas  más de mí que yo misma.

 

 

 

 

 

 

martes, 23 de septiembre de 2014


JORGE LUIS BORGES

Desde niño cultivó su amor por la lectura y el aura de solemnidad lo acompañó hasta su muerte. Borges no había nacido para ser uno más, a los ocho años escribió su primer relato y a los nueve traducía del inglés el libro  “el príncipe Feliz” de Oscar Wilde.

Nació en Argentina- Buenos Aires un 24 de agosto de 1899. Siempre recalcó que había heredado dos tradiciones de sus antepasados: la militar y la literaria. Aprendió el inglés con una institutriz británica. Y esa pasión por los libros nace de la amplia biblioteca de ilimitados libros ingleses de su padre.

Ser una de las mentes más brillantes de Latinoamérica y del mundo debe ser aburrido si no encuentras alguien a tu altura. Y Borges lo demostró siempre con ironía, sarcasmo y burla , especialmente en quienes lo entrevistaban.

Difícil de entender, imposible de ignorar, Jorge Luis Borges formulaba una crítica controversial. Desde sus ideas racistas, sexistas hasta su oposición a la democracia, las cuales fueron motivo para que la academia sueca le negara el premio nobel a pesar  de ser candidato por casi treinta años.

 Fue siempre crítico de la obra de sus colegas y la de él mismo. Aunque decía que su obra era “una miscelánea, una  ilusión óptica lograda por la tipografía” y lo que más deseaba era ser olvidado, su carácter singular y prepotente desbarataban esa clase de “modestia” que creía tener.

Su primer libro de poemas, fue  Fervor de Buenos Aires, publicado en 1923, y luego de fundar con unos amigos las revistas “Primas y Proas”, escribió libros como Ficciones (1944) y El Aleph (1949) que lograron ser clásicos de la literatura universal.

La vida de Jorge Luis Borges, no se vio envuelta solo en polémicas a raíz de sus ideas políticas y sociales, sino también personales . El 27 de marzo de 1983 publicó en el diario La Nación un relato llamado Agosto 25, 1983, que causó conmoción. En el escrito,  el autor intentó profetizar su suicidio para esa fecha. Tiempo después dijo que “por cobardía” no lo hizo.

 Además de lo complejo de sus ideas acerca de la vida, el autor argentino se vio envuelto gran parte de su vida en comentarios sobre la obsesiva e intensa relación con su madre , la cual fue catalogada de edípica. Pero, estos comentarios no son traba para un erudito, y al igual que en sus entrevistas, Borges sabía cómo responder elegante e inteligentemente.

Un arma esencial y privilegiosa de todo escritor y vehemente lector es la vista. Y fue precisamente eso  lo que le fue arrebatado a Borges a los 56 años. Había heredado ese mal de su padre y un accidente en noche buena lo condenó a requerir la ayuda de otros en la lectura y en la escritura.

 Aunque consideraba inferior a las mujeres se casó en dos oportunidades. El primer matrimonio duró 3 años y el segundo fue 49 días antes de su muerte.

Fallece el 14 de junio de 1986 a los 86 años en Ginebra, víctima de un cáncer, y como diría su admirado Fray Luis de León, como Borges “ pocos sabios en el mundo han sido”.

María Elena Vásquez Lamadrid

martes, 9 de septiembre de 2014

Crónica



Llevaba 41 horas desaparecido. Todo indicaba que estaba muerto, la falta de agua, el clima, la comida. Sobrevivir por los alrededores de la Nanga Parbat, la novena montaña más alta del mundo sin provisiones es un desafío,  aun para Herman Bulh, uno de los escaladores más destacados de Europa.

 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Cuando una frase te cautiva...

Alguna vez dejaste de leer una historia porque las primeras páginas del texto fueron aburridas o complejas?.  Sucede a menudo. Sin embargo, muchos escritores tienen el don de cautivarnos con las primeras líneas de sus escritos. Literatos y comunicadores tenemos  el deber sagrado de cumplir  con esta regla: darle un buen inicio a nuestras historias.


LA SOMBRA DE PINOCHET ENFRENTA A LOS HERMANOS GONZÁLEZ

 

Francisca ve por televisión que su hermano Juan, con el que no se encuentra hace cuatro décadas, encabeza el acto homenaje a Augusto Pinochet. Presa durante la dictadura, torturada por el régimen, escucha cómo Juan reivindica el pinochetismo. En la habitación del geriátrico donde vive, la mujer de 88 años toma una decisión. Dos memorias enfrentadas disputándose un lugar en la historia de Chile.

Por: Roberto F. Droguett/ Verónica Torres Salazar

 En la habitación de Francisca González Fernández hay una foto en blanco y negro donde ella aparece junto a toda su familia: su madre, su padre, su hermana Casta, su hermano Juan. La tomaron en Santiago. Muchos años antes del golpe de estado de 1973.
Recostada en un sillón, Francisca mira aquella foto con nostalgia y larga una frase:
-“Hasta ahí íbamos bien”.
Luego lanza una carcajada para acentuar la ironía.
En esa imagen los González Fernández aparecen retratados como esas familias que alguna vez se pensaron indestructibles.
No es que las fotografías mientan, pero a veces pueden ser espejismos.

 Comentario:

Francisca mira aquella foto con nostalgia y larga una frase:
-“Hasta ahí íbamos bien”

Esta, fue en definitiva la parte que indicó que debía seguir leyendo la crónica hasta terminar. Su inicio es sencillo, ligero pero atrapante. El título y la bajada ayudan mucho a ponerse en contexto de lo que viene y  querer seguir leyendo hasta el final. Saber que el inicio de la crónica te llevará a descubrir un testimonio más de le época Pinoche, es tentador, y  más para los que gustamos conocer un poco de Historia. El inicio tiene un toque nostálgico de lo que será  el desarrollo de la crónica. Sabes que se trata de dos hermanos enfrentados por ideas políticas, de una familia que se desboronó. Sin embargo, necesitas saber cómo sucedió todo ello. Y es eso lo que el inicio de la crónica provocó en mí.


TE LA DEBO CANEBO

Por: Beto Ortíz
Como si fuese la entrada secreta a la baticueva o a una fortaleza rodeada por fosos de agua con cocodrilos, el inmenso portón electrónico del canal se abre lentamente, con necesaria y boba solemnidad. Mientras espero al volante de mi camioneta, veo a los agente de seguridad forcejear con un hombre delgado y cetrino que lleva a un bebé en brazos y pugna por acercarse a mí. Quiere decirme algo, culebrea nerviosamente, se defiende con una sola mano, trata de zafarse, pero los vigilantes lo sujetan del cuello de la casaca, lo zamaquean, y el niño, aturdido, rompe en llanto. Debe ser otro de esos horripilantes casitos sociales-pienso.


 Comentario:
La entrada de esta crónica es más descriptiva. Me gustó por las metáforas y símil que utilizó. Mezcla los pasos del protagonista- escritor (Beto) con sus pensamientos. Te cautiva por la elegancia de sus frases, cuya composición es compleja por los recursos estilísticos que usa y a la vez es fácil de entender. Es amena y cada paso que describe el autor es preciso, porque te recrea una imagen detallada de lo narrado. A diferencia de otras crónicas, se puede interpretar la personalidad del escritor por el estilo de la redacción  y por la selección de palabras en su texto.


ENKE EL ÚLTIMO HOMBRE MUERE PRIMERO


ETIQUETA NEGRA 84 
JUNE 18, 2014

Robert Enke, uno de los arqueros de la selección de Alemania,se suicidó lanzándose a las líneas de un tren. Los porteros felices son una minoría. ¿Cuál es la maldición de cuidar una puerta abierta?
Por:  Juan Villoro
 El 10 de noviembre de 2009, Robert Enke, portero de la selección alemana de fútbol, hizo su última salida al campo. Le dijo a su esposa que iba a entrenar, subió a su Mercedes 4x4 y se dirigió a un pequeño poblado cuyo nombre quizá le pareció significativo: Himmelreich, Reino del Cielo. Cerca de allí hay un descampado por el que corren las vías del tren. El guardameta dejó su cartera y sus llaves en el asiento del vehículo y no se molestó en cerrar la puerta. Caminó a la intemperie, como tantas veces lo había hecho para defender el arco del CZ Jena, el Borussia Mönchengladbach, el Benfica, el Barcelona, el Fenerbahçe, el Tenerife o el Hannover 96. A doscientos metros de ahí, como a unas dos canchas de distancia, estaba enterrada su hija Lara, muerta a los dos años.
 Comentario:
Un suicidio siempre da qué hablar, intriga y te hace sentir acongojado, al menos eso produce en mí. Pero cuando se trata de un personaje famoso, adinerado, hay miles de preguntas rondando por la mente. En esta crónica, el título que utiliza el autor y la bajada producen un toque de misterio  el cual hace que continúes hasta el lead y sigas hasta el final. Esa interrogante que el autor plantea para dar inicio al historia , conlleva a la  meditación.  La entrada de la crónica tiene un aire melancólico y reflexivo que te engancha en sus primeras líneas. Una vez más sabes el final de  la historia, pero sientes la necesidad de satisfacer ese insaciable capricho de saber el cómo y por qué sucedió de esa manera la historia.
 
 



 


 

 

 

 

 

domingo, 24 de agosto de 2014


La Tripa

Por el pasillo que lleva a la Escuela de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Federico Villarreal, se encuentra la “Tripa”, una habitación, cuyo nombre probablemente se debe a lo angosta y larga que es. A primera vista podría ser un almacén o la habitación donde se guardan los materiales de limpieza, una cueva o la tierra de nadie. Sin embargo, este pequeño lugar, de fachada simple, con ladrillos aún no tarrajeados y techo de calamina, es el refugio del grupo estudiantil, “Sociales S”, que utiliza el interior de la habitación para planear sus actividades.

Esta guarida o tripa, tiene como puerta una reja  color negro como el de un zapato mal lustrado, además de una sábana desgastada que impide el asomo de curiosos. Su piso es de cemento y a la entrada de la habitación hay un estante de metal oxidado, casi como el de una tapa de una botella de cerveza chancada; en ese estante se guardan archivos del grupo. A su costado se encuentra un archivador de libros, ya que posteriormente se convertirá en la “tripateca”. Al frente del archivador como en su misma recta está ubicadas dos mesas rectangulares, una a cada lado, con sillas de carpeta cada una. Y al fondo, terminando el largo del lugar yace una tercera mesa, con un horno microondas encima.

 El grupo de Sociales S afirman que posteriormente la “tripa” estará abierta para todos los estudiantes de Comunicación de la universidad; para los que quieran un lugar tranquilo para leer, para los que busquen algún tipo de información de la parte administrativa de la universidad o para los que simplemente quieran calentar su taper de comida.

 

María Elena Vásquez Lamadrid