LA SOMBRA DE PINOCHET ENFRENTA A LOS HERMANOS GONZÁLEZ
Francisca ve por televisión
que su hermano Juan, con el que no se encuentra hace cuatro décadas, encabeza
el acto homenaje a Augusto Pinochet. Presa durante la dictadura, torturada por
el régimen, escucha cómo Juan reivindica el pinochetismo. En la habitación del
geriátrico donde vive, la mujer de 88 años toma una decisión. Dos memorias
enfrentadas disputándose un lugar en la historia de Chile.
Recostada en un sillón, Francisca mira aquella foto con nostalgia y larga una frase:
-“Hasta ahí íbamos bien”.
Luego lanza una carcajada para acentuar la ironía.
En esa imagen los González Fernández aparecen retratados como esas familias que alguna vez se pensaron indestructibles.
No es que las fotografías mientan, pero a veces pueden ser espejismos.
Comentario:
Francisca mira aquella foto con nostalgia y larga una
frase:
-“Hasta ahí íbamos bien”
-“Hasta ahí íbamos bien”
Esta, fue en definitiva la
parte que indicó que debía seguir leyendo la crónica hasta terminar.
Su inicio es sencillo, ligero pero atrapante. El título y la bajada
ayudan mucho a ponerse en contexto de lo que viene y querer seguir leyendo hasta el final. Saber
que el inicio de la crónica te llevará a descubrir un testimonio más de le época
Pinoche, es tentador, y más para los que
gustamos conocer un poco de Historia. El inicio tiene un toque nostálgico de lo
que será el desarrollo de la crónica.
Sabes que se trata de dos hermanos enfrentados por ideas políticas, de una
familia que se desboronó. Sin embargo, necesitas saber cómo sucedió todo ello. Y
es eso lo que el inicio de la crónica provocó en mí.
Por: Beto Ortíz
Como si fuese la entrada secreta a la baticueva o a una fortaleza rodeada por fosos de agua con cocodrilos, el inmenso portón electrónico del canal se abre lentamente, con necesaria y boba solemnidad. Mientras espero al volante de mi camioneta, veo a los agente de seguridad forcejear con un hombre delgado y cetrino que lleva a un bebé en brazos y pugna por acercarse a mí. Quiere decirme algo, culebrea nerviosamente, se defiende con una sola mano, trata de zafarse, pero los vigilantes lo sujetan del cuello de la casaca, lo zamaquean, y el niño, aturdido, rompe en llanto. Debe ser otro de esos horripilantes casitos sociales-pienso.
Comentario:
El 10 de noviembre de 2009,
Robert Enke, portero de la selección alemana de fútbol, hizo su última salida
al campo. Le dijo a su esposa que iba a entrenar, subió a su Mercedes 4x4 y se
dirigió a un pequeño poblado cuyo nombre quizá le pareció significativo:
Himmelreich, Reino del Cielo. Cerca de allí hay un descampado por el que corren
las vías del tren. El guardameta dejó su cartera y sus llaves en el asiento del
vehículo y no se molestó en cerrar la puerta. Caminó a la intemperie, como
tantas veces lo había hecho para defender el arco del CZ Jena, el Borussia
Mönchengladbach, el Benfica, el Barcelona, el Fenerbahçe, el Tenerife o el
Hannover 96. A doscientos metros de ahí, como a unas dos canchas de distancia,
estaba enterrada su hija Lara, muerta a los dos años.
Comentario:
TE LA DEBO CANEBO
Por: Beto Ortíz
Como si fuese la entrada secreta a la baticueva o a una fortaleza rodeada por fosos de agua con cocodrilos, el inmenso portón electrónico del canal se abre lentamente, con necesaria y boba solemnidad. Mientras espero al volante de mi camioneta, veo a los agente de seguridad forcejear con un hombre delgado y cetrino que lleva a un bebé en brazos y pugna por acercarse a mí. Quiere decirme algo, culebrea nerviosamente, se defiende con una sola mano, trata de zafarse, pero los vigilantes lo sujetan del cuello de la casaca, lo zamaquean, y el niño, aturdido, rompe en llanto. Debe ser otro de esos horripilantes casitos sociales-pienso.
La entrada de
esta crónica es más descriptiva. Me gustó por las metáforas y símil que utilizó.
Mezcla los pasos del protagonista- escritor (Beto) con sus pensamientos. Te
cautiva por la elegancia de sus frases, cuya composición es compleja por los
recursos estilísticos que usa y a la vez es fácil de entender. Es amena y cada paso
que describe el autor es preciso, porque te recrea una imagen detallada de lo
narrado. A diferencia de otras crónicas, se puede interpretar la personalidad
del escritor por el estilo de la redacción y por la selección de palabras en su texto.
ENKE EL ÚLTIMO HOMBRE MUERE PRIMERO
ETIQUETA NEGRA 84
JUNE 18, 2014
JUNE 18, 2014
Robert Enke, uno de los arqueros de la selección de
Alemania,se suicidó lanzándose a las líneas de un tren. Los porteros felices
son una minoría. ¿Cuál es la maldición de cuidar una puerta abierta?
Por: Juan Villoro
Un suicidio
siempre da qué hablar, intriga y te hace sentir acongojado, al menos eso
produce en mí. Pero cuando se trata de un personaje famoso, adinerado, hay
miles de preguntas rondando por la mente. En esta crónica, el título que
utiliza el autor y la bajada producen un toque de misterio el cual hace que continúes hasta el lead y sigas
hasta el final. Esa interrogante que el autor plantea para dar inicio al
historia , conlleva a la meditación. La entrada de la crónica tiene un aire melancólico
y reflexivo que te engancha en sus primeras líneas. Una vez más sabes el final
de la historia, pero sientes la necesidad
de satisfacer ese insaciable capricho de saber el cómo y por qué sucedió de esa
manera la historia.
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