lunes, 1 de septiembre de 2014

Cuando una frase te cautiva...

Alguna vez dejaste de leer una historia porque las primeras páginas del texto fueron aburridas o complejas?.  Sucede a menudo. Sin embargo, muchos escritores tienen el don de cautivarnos con las primeras líneas de sus escritos. Literatos y comunicadores tenemos  el deber sagrado de cumplir  con esta regla: darle un buen inicio a nuestras historias.


LA SOMBRA DE PINOCHET ENFRENTA A LOS HERMANOS GONZÁLEZ

 

Francisca ve por televisión que su hermano Juan, con el que no se encuentra hace cuatro décadas, encabeza el acto homenaje a Augusto Pinochet. Presa durante la dictadura, torturada por el régimen, escucha cómo Juan reivindica el pinochetismo. En la habitación del geriátrico donde vive, la mujer de 88 años toma una decisión. Dos memorias enfrentadas disputándose un lugar en la historia de Chile.

Por: Roberto F. Droguett/ Verónica Torres Salazar

 En la habitación de Francisca González Fernández hay una foto en blanco y negro donde ella aparece junto a toda su familia: su madre, su padre, su hermana Casta, su hermano Juan. La tomaron en Santiago. Muchos años antes del golpe de estado de 1973.
Recostada en un sillón, Francisca mira aquella foto con nostalgia y larga una frase:
-“Hasta ahí íbamos bien”.
Luego lanza una carcajada para acentuar la ironía.
En esa imagen los González Fernández aparecen retratados como esas familias que alguna vez se pensaron indestructibles.
No es que las fotografías mientan, pero a veces pueden ser espejismos.

 Comentario:

Francisca mira aquella foto con nostalgia y larga una frase:
-“Hasta ahí íbamos bien”

Esta, fue en definitiva la parte que indicó que debía seguir leyendo la crónica hasta terminar. Su inicio es sencillo, ligero pero atrapante. El título y la bajada ayudan mucho a ponerse en contexto de lo que viene y  querer seguir leyendo hasta el final. Saber que el inicio de la crónica te llevará a descubrir un testimonio más de le época Pinoche, es tentador, y  más para los que gustamos conocer un poco de Historia. El inicio tiene un toque nostálgico de lo que será  el desarrollo de la crónica. Sabes que se trata de dos hermanos enfrentados por ideas políticas, de una familia que se desboronó. Sin embargo, necesitas saber cómo sucedió todo ello. Y es eso lo que el inicio de la crónica provocó en mí.


TE LA DEBO CANEBO

Por: Beto Ortíz
Como si fuese la entrada secreta a la baticueva o a una fortaleza rodeada por fosos de agua con cocodrilos, el inmenso portón electrónico del canal se abre lentamente, con necesaria y boba solemnidad. Mientras espero al volante de mi camioneta, veo a los agente de seguridad forcejear con un hombre delgado y cetrino que lleva a un bebé en brazos y pugna por acercarse a mí. Quiere decirme algo, culebrea nerviosamente, se defiende con una sola mano, trata de zafarse, pero los vigilantes lo sujetan del cuello de la casaca, lo zamaquean, y el niño, aturdido, rompe en llanto. Debe ser otro de esos horripilantes casitos sociales-pienso.


 Comentario:
La entrada de esta crónica es más descriptiva. Me gustó por las metáforas y símil que utilizó. Mezcla los pasos del protagonista- escritor (Beto) con sus pensamientos. Te cautiva por la elegancia de sus frases, cuya composición es compleja por los recursos estilísticos que usa y a la vez es fácil de entender. Es amena y cada paso que describe el autor es preciso, porque te recrea una imagen detallada de lo narrado. A diferencia de otras crónicas, se puede interpretar la personalidad del escritor por el estilo de la redacción  y por la selección de palabras en su texto.


ENKE EL ÚLTIMO HOMBRE MUERE PRIMERO


ETIQUETA NEGRA 84 
JUNE 18, 2014

Robert Enke, uno de los arqueros de la selección de Alemania,se suicidó lanzándose a las líneas de un tren. Los porteros felices son una minoría. ¿Cuál es la maldición de cuidar una puerta abierta?
Por:  Juan Villoro
 El 10 de noviembre de 2009, Robert Enke, portero de la selección alemana de fútbol, hizo su última salida al campo. Le dijo a su esposa que iba a entrenar, subió a su Mercedes 4x4 y se dirigió a un pequeño poblado cuyo nombre quizá le pareció significativo: Himmelreich, Reino del Cielo. Cerca de allí hay un descampado por el que corren las vías del tren. El guardameta dejó su cartera y sus llaves en el asiento del vehículo y no se molestó en cerrar la puerta. Caminó a la intemperie, como tantas veces lo había hecho para defender el arco del CZ Jena, el Borussia Mönchengladbach, el Benfica, el Barcelona, el Fenerbahçe, el Tenerife o el Hannover 96. A doscientos metros de ahí, como a unas dos canchas de distancia, estaba enterrada su hija Lara, muerta a los dos años.
 Comentario:
Un suicidio siempre da qué hablar, intriga y te hace sentir acongojado, al menos eso produce en mí. Pero cuando se trata de un personaje famoso, adinerado, hay miles de preguntas rondando por la mente. En esta crónica, el título que utiliza el autor y la bajada producen un toque de misterio  el cual hace que continúes hasta el lead y sigas hasta el final. Esa interrogante que el autor plantea para dar inicio al historia , conlleva a la  meditación.  La entrada de la crónica tiene un aire melancólico y reflexivo que te engancha en sus primeras líneas. Una vez más sabes el final de  la historia, pero sientes la necesidad de satisfacer ese insaciable capricho de saber el cómo y por qué sucedió de esa manera la historia.
 
 



 


 

 

 

 

 

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